jueves, 13 de diciembre de 2012

La carta de disculpas

Que notable lo que es la musica; hoy realizé un viaje a buscar una puta tarjeta de video; y la verdad que me acompañé bien de bien; tengo que llevar algo cuando hago viajes largos, me embolo; tambien caminando me pasa, es notable lo dependiente que soy de la musica. Aunque a veces me aturdo; es como que la necesito para caminar. En ocasiones me ha pasado; que cuando me quedo sin bateria se me corta la inspiracion y generalmente me detengo; saco el aparatejo; y lo miro como diciéndole "Volve..... solo hasta que lleguemos a casa" increíble pero estupido. Bien, dado que estoy escuchando a Stephen Stills y a medida que se va poniendo viejito se va poniendo medio trolon con la musica; al principio como que encara rock del lindo; pero termina en una busqueda experimental de sonidos, donde mezcla las maracas y la guitarra; una mezcla, que hasta el mas bobo se da cuenta que no puede salir nada bueno de eso.... de todas formas un animal; impresionante  lo que toca la guitarra este hombre. Y las maracas. Bueno, iba diciendo que debido a la trolez que va aumentando en el dial musical; voy a compartir una carta de disculpas del señor; Arnaldo Furibundo.

"De mi mayor consideracion:
Lamento haberme comportado como lo hice durante la cena. Entiendo que a veces debatir sanamente es dificil, especialmente para mi. Entiendo que reaccioné de una forma poco razonable, y quiero decirle que lo lamento con cada fibra de mi ser. Quisiera explicarle los sucesos que acaecieron en la cena, a fin que me pueda perdonar, y saber que soy un hombre de bien, pacifico como cualquiera.
La cena, deliciosa como pocas, se desarrollaba con total normalidad; sus hijos, Adrian y Daniela, se encontraban con nosotros. Debe usted pedirles mil perdones de parte mia. No quise asustarlos en ningun momento. El detonante, creo entender, fue la situacion que comentamos sobre el comportamiento social en el omnibus. Comentabamos los malos modales de algunos pasajeros, que no dan la silla a mujeres embarazadas, ancianos y niños. Hasta ahi estabamos notablemente de acuerdo. Pero una pequeña diferencia en una situacion en particular, pudo ser la causa de mi enojo, quizas un poco desmedido para la situacion. De todas formas, nobleza obliga, le explicaré paso a paso porque actué de la forma que lo hice.


Al usted realizar el comentario de "La otra vez, iba a bajar del omnibus, me paré en la puerta, y esperé dos paradas ahi mientras la gente de atras me hacia señas" seguramente sobre dimensioné la actitud depuesta por usted, ya que lanzar un aullido gritando "me cago en los que hacen el amague en las paradas" fue un poco fuerte. Debe entender; señora Sorinatto,  que hace unos dias un caballero también habia realizado semejante accion conmigo. Estaba en la puerta del omnibus, y yo estaba detras de él, para hacer lo mismo.Al pararse en la puerta me confundió, y yo esperé a su lado, esperanzado en que él iba a tocar el timbre. Pero no lo hizo, y tuve que bajarme una parada despues.

Es así como su actitud hacia el resto de las personas que pueblan nuesto transporte publico, me hizo recordar semejante anécdota.

El hecho que aumentó mi inquina hacia personas que demuestran tal actitud como algo natural, fue que usted me espetara, y cito textualmente, (para que sepa lo que recuerdo esa noche, y lo que me arrepiento de mis acciones en la misma) "Perdon? Yo no hice nada malo; es culpa de ellos que no tocaron el timbre"

Entonces, es cuando quizas, quizas me sacó de mis casillas, por lo que estoy profundamente apenado.

Como le traté de explicar, mientras golpeaba la mesa, que pararse en la puerta del omnibus y tocar el timbre es un contrato no especificado e implícito; para lograr la convivencia hay que  pensar en cierta distancia social para mantener. Tambien agregé, que quizás podamos mirar a la persona de al lado para ver si esta esperando en la puerta al igual que nosotros.
Cierto que esta frase quedo un poco apagada por el ruido del plato de tallarines con salsa de pollo que estrellé contra la pared; al tomar de volea derecha el plato (que estaba delicioso, debo felicitarla) que habia salido despedido de la mesa, al asestarle, tal como le estaba explicando , un puñetazo en la mesa. Pero no recordemos los hechos infortunados que acabaron con la deliciosa velada, quiero seguir mi pedido de disculpas.

Debe saber señora Sorinatto; que lamento mucho haber tomado la silla. Como le traté de explicar, quizas un poco apurado,  mientras comenzaba a perseguirla, que el contrato social de preocuparnos por los demas, es lo que nos mantiene en un saludable estado emocional.
Personalmente considero, que si una persona se para en la puerta de un omnibus, debería asumir que va a bajarse. El resto de las personas, entre las cuales me incluyo, no tenemos un cierta idea de que usted se va a parar en la segunda, haciendonos perder una parada, lo que significa tiempo. Sé que mientras usted se encerraba en el tejado me pudo oir. Le ruego me disculpe si no pude explicarme bien, hizo que usted malinterpretara mis palabras. Realmente lamento haberla llamado, y cito :"engendro enfermo de la sociedad civilizada, pústula inmunda". Quiero que sepa que no la considero asi, fue en el calor del momento.

Tambien lamento mucho haber intentado acertarle con los cuchillos de la cocina. Afortunadamente mi puntería me jugó un mala pasada. Solo lastimé al Tobi, el perro, que salio aullando y a uno de los policias que vinieron a averiguar que pasaba y me inmovilizaron para que no dañe a nadie más.
Yo a ellos les traté de explicar que en realidad yo sentía que el pensar que una persona, en este siglo que vivimos; tenga que pasar por arriba del hombro de otra, es simplemente poco educado. Es más facil que; o bien se aleje de la puerta, permitiendo el pasaje, o bien presione el boton de bajada para el resto de los pasajeros que se encuentran al lado. Los pasajeros que estan al lado de la persona que se para en la puerta de un omnibus estan no para acompañarla (sé que mi término fue mas duro, pero no pienso repetirlo, solo quiero que lo lamento mucho mucho), sino para bajar en la proxima parada.

Los muchachos de la policia local estan bien, solo hubo que lamentar heridas leves. Quizas fue mi falta de racocinio temporal que me llevó a robarle el tazer y darle un choque al mismo  mientras nos sosteniamos agarrados del cuello. A él le debo otro pedido de disculpas, mi comportamiento quizas estuvo un poco fuera de lugar

Lamento la forma que me fui; quisiera verla personalmente, pero mientras estemos en juicio no me es posible, sabe. La ley lo impide. Y yo soy un hombre muy respetuoso de la ley, creo que todo fue un gran malentendido, y me gustaria que recibiera mis sinceras disculpas.

Atentamente; Arnaldo Bonzo Furibundo"


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